En las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial, el 72% de las vacantes pide al menos una habilidad de gestión y el 67% pide al menos una de procesos de negocio, en promedio entre los países incluidos en la muestra, según el análisis de vacantes de Green (2024) que recoge la OCDE en su informe sobre habilidades en la era de la IA.
Hace unas semanas escribí que el primer proyecto de IA de una empresa no es una compra sino una medición, y que el dato que decide su estrategia es cuánta de su gente ya la usa para trabajar. Supongamos que usted ya la hizo. Ahí aparece la pregunta incómoda: ya sé quién usa qué, ¿y ahora qué decido? Medir era el principio, no el final.
Soy Pratosh Dwivedi, cofundador y director de tecnología de TecnIA. Dirijo la tecnología de una universidad que opera con IA todos los días, y la brecha que veo en las empresas con las que hablo no está en la herramienta: está en quién decide qué hacer con ella. Una advertencia antes de seguir: la evidencia que cito abajo es internacional y no encontré una fuente mexicana equivalente que pudiera verificar, así que lo que sigue es una lectura institucional de datos de otros mercados, no una medición del nuestro.
¿Qué piden las vacantes en las ocupaciones más expuestas a la IA?
Pide gestión y procesos de negocio, en la mayoría de esas vacantes. En las ocupaciones más expuestas a la inteligencia artificial, y en promedio entre los países incluidos en la muestra, el 72% pide al menos una habilidad de gestión y el 67% pide al menos una de procesos de negocio, según el análisis de vacantes de Green (2024) recogido por la OCDE. Lo que sigue es mi lectura de esas cifras, y la digo como tal: quien decide pesa más que quien opera. Ninguno de los estudios que cito compara ambas demandas.
Y no es un rincón del mercado laboral. En el mismo análisis de Green (2024), esas ocupaciones muy expuestas son una de cada tres vacantes de la muestra, y más de la mitad de ellas pide además al menos una habilidad social, emocional o digital. Dicho de otro modo, y la traducción a lenguaje llano es mía: gestión, procesos de negocio y trato con otros significan ordenar el trabajo, negociar con un cliente y sostener un criterio. Que esa capacidad escasee es mi lectura, no un dato de estos estudios. La OCDE apunta en la misma dirección cuando observa que el uso creciente de herramientas de gestión algorítmica está elevando la demanda de habilidades de gestión general y de interpretación de datos, según el trabajo de Milanez, Lemmens y Ruggiu (2025).
Si usted midió la adopción en su empresa y encontró que su gente ya usa la IA, lo que tiene delante no es un problema de licencias. Es un problema de criterio.
¿No basta con contratar a alguien que sepa de inteligencia artificial?
No, porque esa persona es escasa. Los trabajadores con habilidades de IA son cerca del 1% de la fuerza laboral, de acuerdo con Green y Lamby (2023) en el mismo informe de la OCDE, aunque su proporción casi se ha triplicado en menos de una década.
Esa escasez, cerca del 1% de la fuerza laboral según Green y Lamby (2023), es la razón por la que a mi juicio la vía de contratar no escala. Cuando un perfil es escaso, compite por él todo el mercado a la vez, y una empresa mediana no elige contra quién compite. Además, contratar el conocimiento técnico no resuelve el problema de fondo: quien decide sigue siendo el dueño o la dirección, y la decisión no se delega en el especialista sin perder el negocio de vista.
¿Por qué un curso de dos horas no cierra la brecha?
Porque la capacidad de dirigir se construye con práctica, no con exposición. Un ejemplo de cómo se organiza esa práctica: los Skills Bootcamps del Reino Unido, vigentes desde 2020, se diseñan y se imparten junto con los empleadores, duran hasta 16 semanas y a quienes los completan con éxito se les ofrece una entrevista con un empleador potencial, según OECD (2024), recogido por el informe de la OCDE de 2026. Es un programa construido con quien después recibe el trabajo, y ese es el rasgo que me interesa aquí.
Compare eso con el taller de una tarde. Un taller enseña dónde está el botón. Lo que aparece en esas vacantes son habilidades de gestión y de procesos, que en la práctica significan otra cosa: decidir qué automatizar y qué no, saber cuándo el resultado de un modelo es plausible pero falso, sostener una conversación difícil con el equipo sobre qué cambia en su trabajo. Eso se entrena con decisiones reales, repetidas, con alguien que las revise.
Y el contexto no ayuda: la participación en educación de adultos se estanca o incluso cae en muchos países, según OECD (2025). Mi lectura, y la digo como tal: si en esos países la exigencia de las vacantes sube y la participación en formación de adultos no acompaña, la brecha se ensancha por los dos lados.
¿Cómo se construye entonces la capacidad de dirigir con IA?
Con práctica sostenida sobre decisiones que a usted le importan. No hay atajo, y esta es la secuencia que yo recomiendo a los dueños de negocio que me preguntan:
- Elija decisiones reales, no casos de estudio. Una compra de inventario, una ruta de reparto, una cotización difícil. El aprendizaje ocurre cuando la decisión tiene consecuencias.
- Ponga a la IA a proponer y a usted a verificar. El criterio se entrena revisando: pídale tres opciones, exija el porqué de cada una y busque el dato que falta.
- Escriba la regla que aprendió. Cada decisión revisada deja una regla de su negocio. Acumuladas, esas reglas son el manual de criterio de la empresa, y ese manual es la capacidad instalada.
- Diseñe la práctica con quien recibe el trabajo. Es lo que hace el programa del ejemplo anterior: se construye junto con el empleador. Un taller que nadie encargó no tiene contra qué medirse.
¿Qué hacemos en TecnIA con esto?
Formamos para decidir con IA, no para operarla. Nuestra maestría de IA aplicada a los negocios es 100% online. Puede consultar el plan de estudios y los requisitos antes de decidir nada.
Y el acompañamiento no es solo académico. Wellness es un apartado permanente del tablero del alumno, con módulos, insignias y certificación al completar los tres, sin reglas de tiempo.
Si quiere platicar cómo se ve esto en su empresa o en su propia carrera, escríbanos por WhatsApp y le respondemos con detalle, no con folleto.
Preguntas frecuentes
¿Esto aplica a una empresa pequeña o solo a corporativos?
A las dos. Las ocupaciones muy expuestas a la IA son una de cada tres del total de vacantes consideradas en la muestra analizada por Green (2024), que no segmenta por tamaño de empresa. Mi experiencia, y la digo como tal, es que en una empresa pequeña la decisión recae en el dueño o en una o dos personas, y eso cambia la forma de encararlo.
¿Cuánto tarda en notarse el cambio?
No encontré un plazo publicado que respondiera esto para una empresa mexicana. Lo que sí está documentado es cómo se organiza un programa de reconversión: junto con los empleadores, según OECD (2024). Mi recomendación es medir el avance por decisiones revisadas, no por horas acumuladas.
¿Tengo que aprender a programar para dirigir con IA?
No. En esos puestos, el 72% y el 67% de las vacantes piden al menos una habilidad de gestión y de procesos de negocio respectivamente, en promedio entre los países incluidos en la muestra, según Green (2024). Programar ayuda; lo que a mi juicio escasea es el criterio para decidir qué automatizar, qué verificar y qué dejar en manos de una persona.
¿Y si mi equipo ya usa IA por su cuenta, sin reglas?
Entonces ya tiene el diagnóstico hecho y le falta la decisión. Escriba primero qué está permitido y qué información nunca sale de la empresa, y después capacite sobre lo que su gente ya usa. Formar a quien conoce el negocio es la palanca que está en sus manos.

Pratosh Dwivedi es cofundador y Director de Tecnología de TecnIA Universidad Online. Diseñó el sistema de evaluación AI-Native y la operación institucional de IA de la universidad. Más artículos del autor
Este artículo fue escrito por Pratosh Dwivedi con asistencia de herramientas de inteligencia artificial y revisado por su autor antes de publicarse, conforme a nuestra Política de IA.





